Empezó dando masajes. Terminó siendo parte de la familia.
Betty es masajista de formación, con más de dos décadas visitando casas en Montevideo. Con los años se dio cuenta de que sus clientes esperaban la visita por algo más que el masaje: la charla, la costumbre, el rato compartido. Hoy el masaje sigue estando, pero lo que sostiene cada visita es la compañía.
Empieza a trabajar como masajista a domicilio en Montevideo.
Sus clientas de siempre empiezan a esperarla más por la charla que por el masaje.
Visita casas en toda la ciudad. El vínculo es lo primero, el masaje, un complemento.
No hay dos visitas iguales: Betty adapta la conversación, el masaje y los ejercicios según la edad y lo que cada persona necesita ese día.